Mariana frunció el ceño. —Señor Guzmán, ¿no has comido bien?
Walter bajó un poco la mirada. Recordaba que en la universidad, durante una época en la que estaba muy ocupado con los asuntos del club, Mariana solía traerle dos tazones de fideos instantáneos o algún plato de fideos caseros. En aquel entonces, al igual que ahora, hacía mucho frío, pero ambos sentían el calor en sus corazones.
Ahora, habían pasado cuatro años sin poder sentarse a comer tranquilamente juntos... Comenzaba a añorar aquel