—Hermano, ¿me crees? No soy yo quien le pidió a Álvaro que hiciera eso. Fue él quien decidió actuar así, ¡no tengo nada que ver! —Jimena lloraba, su rostro empapado de lágrimas.
Sabía que Álvaro planeaba hacerle daño a la abuela, pero no lo había instado a hacerlo. ¡Todo era decisión de Álvaro, no de ella!
Jimena sacudió la cabeza entre sollozos. —Fue Álvaro quien quiso hacer eso, ¡no tengo ninguna relación con ello!
—Pero Álvaro es tu subordinado.
Eso era difícil de explicar y más difícil de ha