El objetivo de Jacob era claro: había venido a buscar a Yolanda.
Al ver a Yolanda disfrutando sola, decidió no interrumpirla. En cambio, notó que Mariana lo miraba y se acercó.
Llamó al camarero, pagó la cuenta de Mariana y pidió más bebida.
Mariana frunció el ceño. —No es que no pueda pagar, no hace falta que tú lo hagas.
—Soy un caballero —fue su única respuesta.
Mariana guardó silencio por dos segundos y luego tomó un sorbo de su bebida. Ambos miraron hacia la pista de baile, donde Yolanda se