Mariana despidió a Koldo en la puerta del hospital. Él estaba tan contento que, después de abrazarla, se marchó con una sonrisa en el rostro.
Mientras tanto, Mariana vio a Walter, que estaba de pie junto a su coche, fumando.
Su mirada se posó en ella mientras el humo se elevaba a su alrededor; dejó caer la cabeza y con la yema de los dedos hizo caer las cenizas. Su expresión parecía mucho mejor que antes, ya no lucía tan cansado. Hoy llevaba un traje negro, con un abrigo del mismo color, y aún i