Tobías levantó la mano y le dio un suave golpe en la cabeza a Mariana. —¡Puf, puf, puf! ¿Qué tonterías estás diciendo?
Mariana sonrió perezosamente y abrazó el brazo de Tobías. —Papá, te quiero mucho.
—Sí, me quieres tanto que quieres romper relaciones conmigo —respondió Tobías, recordando la ofensa.
Mariana hizo un puchero. —¡Papá~!
—¿Te llamé hija tantas veces y no logré que volvieras en el pasado. ¡Al final, te han hecho daño y ahora quieres volver! —Tobías expresaba su tristeza, realmente es