Walter observó a Mariana durante un largo rato. Sabía que su padre era un hombre de prestigio, pero en este momento no se atrevería a interceder por él.
Por lo tanto, esas palabras podían ser solo una percepción subjetiva de Mariana.
Walter realmente estaba agradecido con ella.
También lamentaba haberla perdido y herido.
No sabía cómo podría compensar a Mariana; solo podía intentar redimirse a lo largo de su larga vida.
—Gracias —dijo Walter, asintiendo, claramente sin mucha energía.
Mariana no