Walter se quedó atónito, las palabras que estaban a punto de salir se quedaron atoradas en su garganta.
Bien.
Desde atrás, se escuchó el sonido de un claxon.
Mariana se dio la vuelta; era Yahir quien venía a recogerla.
Ella no le dirigió ni una mirada a Walter y rápidamente subió al coche.
Los faros del vehículo lo iluminaron.
Mariana se acomodó en el asiento, mirando hacia adelante.
Él era alto, con una figura impresionante. La luz caía sobre él, creando un tenue resplandor a su alrededor. Ella