Mariana frunció el ceño de inmediato, apretando con más fuerza el cuello de Manuel.
¿Acaso se había quedado aturdido por los golpes?
—Aunque digas que ya no amas a Walter, Mariana, en el fondo sigues estando de su lado... —Manuel tragó la sangre que le llenaba la boca, su voz sonaba mucho más ronca.
Mariana lo miró y sonrió. —Sigue analizando.
Quería ver qué más podía sacar Manuel.
Él decía que lo hacía por Walter.
Pero ella quería aclarar que no era así. Simplemente no podía soportar a Manuel.