Mariana sonreía de manera tan hermosa y suave, pero cada golpe que daba era más fuerte que el anterior.
¡Y era una mujer!
Manuel siempre había pensado que Mariana era una persona dulce y obediente.
Pero la forma en que lo golpeó hace un momento realmente había cambiado por completo su percepción de ella.
¿Cómo podía ser así?
—Me voy, nos vemos la próxima vez. Ah, y la próxima vez que te golpee, no dependerá solo de que seas discreto, también de mi estado de ánimo —Mariana sonrió ligeramente y le