No muy lejos adelante estaba el instituto. Mariana, mientras contestaba, se desabrochó el cinturón de seguridad.
—Sí, lo sé, vi la invitación anoche y asistiré.
—Está bien —Mariana colgó el teléfono.
Era Catalina preguntándole si había visto la invitación a la exposición de joyas por la mañana.
Entonces, miró a Walter y dijo: —El instituto está justo adelante, no es necesario que me lleves, iré a pie.
Ella abrió la puerta del coche y estaba a punto de bajarse.
Walter le agarró la muñeca.
Mariana