La noche volvió a llover.
A las ocho y media de la mañana, Mariana salió del quirófano.
Después de abandonar la sala de operaciones, no se dirigió a la entrada de emergencias.
Tenía miedo de ver las caras de su familia, de verlas... decepcionadas.
Sin lugar a donde ir, se escondió en la Base M.
Yahir, al ver a Mariana regresar, preguntó con preocupación: —Jefa, ¿cómo está la abuela?
Mariana levantó la vista.
Miró las instalaciones electrónicas de la Base y, al pensar en su abuela, no pudo evitar