La voz de Mariana temblaba y su volumen aumentaba. Justo cuando Iván estaba a punto de decirle algo, sintió un golpe suave en el hombro.
—Mari, ven conmigo.
Era la voz de Brayan detrás de ella.
Mariana se sorprendió. —¿Tío...?
—Sí —Brayan la miró un poco más y sonrió—, eres una buena chica, pensé que realmente te ibas a ir.
—¡Mi abuela ha tenido un accidente! —Mariana expresó su angustia.
Brayan frunció el ceño y la llevó a un pasillo privado de emergencia.
Al caminar por el largo pasillo, Maria