Era como si hubiera caído en una enorme trampa, urdida por Jimena... y Walter había sido su cómplice.
Se sentía como si se precipitara al abismo sin poder respirar.
Mariana cerró los ojos, respirando profundamente. Esa sensación de estar a punto de ser devorada era demasiado insoportable.
Su cerebro parecía estar envuelto en algo que la asfixiaba.
Yahir apretó con fuerza la muñeca de Mariana, intentando calmarla.
Mariana levantó la cabeza y miró a Vicente. —Gracias, Vicente.
Por fin le había rev