Ella se giró, era otra chica joven y bonita.
—No pasa nada —Gisela sonrió levemente, sin poder evitar tocar el lugar donde Walter la había sujetado.
Todavía sentía el calor.
Levantó el brazo y lo olió suavemente, pero lamentablemente no quedaba ningún aroma.
Recordó la primera vez que vio a Walter, cuando él vino a dar una charla a su universidad. Ella no encontraba el camino y se topó con Walter hablando por teléfono afuera.
Fue él quien le indicó cómo llegar.
Lo que más le confirmó que estaban