Jenny
Sigo nerviosa por este encuentro. Jamás en mi vida he sentido tanto miedo como cuando los tres estuvimos frente a frente, Carlos me sujeta la mano y Esteban me mira de esa manera lujuriosa que siento palpitar mi sexo, por unos segundos vuelvo a ese preciso momento en que entregamos al placer eterno. Más, cuando Milena apareció no me quedó de otra que reprimir mis emociones y aguantarme la rabia de golpearla por ser tan … afortunada de tenerlo.
¿Será feliz como imagino?
Después del almuer