Esteban
No es raro ver a Carlos irse tan temprano a la oficina un fin de semana, ni la mirada agria de mi madre al verme llegar tarde a la hora del desayuno. Para ser sincero, esta vez fue a propósito; perdí unas horas revisando el teléfono intentando distraerme.
—Creí que nuevamente habías amanecido en alguna de esas casas de placer —dice mamá al verme llegar.
—Lo hice, pero llegué temprano. —Sonrío sarcásticamente.
—¿Consideras gracioso tu comportamiento? —expresa con seriedad.
—Supongo que n