El viaje a Cartagena resultó incómodo. Milena no dejó ni un segundo solo a Esteban. Lo abrazaba, lo besaba, reían juntos, y él parecía complacido recibiendo esas muestras de amor. No puedo entenderlo, el gran desprecio que sentía por ella ahora parece una farsa. Se ven como una pareja que se ama y es infinitamente feliz, mientras que mi corazón se deshace en pedazos. Lo que él sentía por mí nunca existió; sus promesas de amor eterno se las llevó el viento, al igual que sus lágrimas falsas.
Quis