Sonriendo me acerco y la veo retroceder muy lento.
—Pues, yo soy dichoso, porque ella corresponde a mis sentimientos.
—No quiero saber detalles de tu romance — Se detiene, un poco enojada— pero si compadezco a la pobre mujer.
—Tú la conoces muy bien — observo abrir los ojos, mientras me acerco un poco más—hoy luce un hermoso vestido rojo, tan deslumbrante que no puedo evitar sentir que mi corazón se descontrola al contemplarla. Aunque debo admitir que me enamoré de ella desde el primer instante