Tomo un taxi y me dirijo al club. Cuando llego, observo mucho movimiento y los chicos seleccionados ya están subiendo a la camioneta que nos llevará al aeropuerto. Pilar, al verme, se acerca y me abraza fuerte. Puede ser una loca, pero es una agradable compañía.
—Te esperábamos, Víctor no quería irse sin ti —susurra—. Ni siquiera tuvimos que insistirle en esperarte, pues desde hace mucho dijo: "En cuanto llegue Jenny, nos iremos".
—Carajo, me hacen sentir importante.
—Es que ya eres relevante.