—Lo hice porque estaba asustada, y no podía caminar —digo, tratando de mantener la calma.
—Esa es la excusa más estúpida que has podido decir —replica Milena, con su voz cargada de desprecio.
—Es la verdad —insisto, mi voz temblando ligeramente.
—Ahora dirás que sonreírle era para calmar a esa zarrapastrosa —grita mostrando su rostro rojo de ira.
—Solo le hablaba con amabilidad. Pero tú que vas a saber de eso, si solo tratas como basura a todo el mundo —respondo.
—Es que… —veo la duda en sus oj