Mundo ficciónIniciar sesiónGabriel comenzó a limpiar las lágrimas de las mejillas de la joven con sus manos:
—No te sientas sola, tienes a muchas personas que te aman, entre esas estoy yo, nunca te dejaré sola, siempre, siempre, estaré aquí para ti —desplegó una sonrisa—. Te amo, y mucho, me gustó el que me hayas contado todo esto, así te entenderé mejor y te ayudaré a que puedas superar esto. Ya verás, todo saldr&aacu







