Scarlett no salió corriendo, no podría hacerlo aunque quisiera. Sebastián había cerrado la puerta con llave al salir, y un grito suyo ayudaría más que intentar salir a tiempo. Pensándolo bien, debió haber gritado, pero no lo hizo...
Porque Sebastián se le adelantó.
—No la usarás aquí, y tú también lo sabes. —Le dijo a Johnny. Ella incluso pudo escuchar la sonrisa burlona en su voz y mágicamente, se calmó en el momento que lo escuchó.
Esa era su voz de mesa de negociación, la voz que nunca había