A Lilith le tomó 10 minutos liberarse de la cuerda. Por suerte, no estaba atada demasiado fuerte y tenía algo de espacio para moverse. Afortunadamente, tenía un hermano policía que le había enseñado todo tipo de habilidades de autorescate.
Sin embargo, no podía abrir la puerta.
La habían encerrado en un armario apartado y aunque intentó gritar, nadie respondió. Su única oportunidad era su teléfono.
El teléfono que Sebastián había tomado y entregado a Ava era el de Scarlett. Si lo hubiera reconoc