—Te lo dije, no busco tu dinero ni tu empresa —repuso Scarlett con calma, dejando caer la tarjeta sobre la mesa.
—Entonces, ¿qué buscas? ¿Por qué estás aquí con una tarjeta para ayudarme a no quebrar? —dejando que la tarjeta rebotara en la mesa, Sebastián le agarró la muñeca antes de que pudiera retirarla. Se inclinó tan cerca que ella pudo oler su colonia, bajando la cabeza para clavar sus ojos en los de ella mientras su susurro le paralizaba el cuerpo—. ¿Por qué te importa... señora... Knight?