Capítulo 9
Antes del entierro de Rebeca, Carmina volvió al palacio y dejó un pequeño arco manchado de barro frente a Bruno.

—Lo sacaron del estanque.

La madera se había hinchado con el agua. En ella estaba grabado, con letras torcidas, el nombre de Julián.

Bruno reconoció los trazos de Rebeca. De niña, a ella le encantaba grabar nombres o conejos mal dibujados en las flechas que él usaba. Pero, desde que se casó y llegó al palacio, no había vuelto a practicar el tiro con arco.

Hacer arcos para los hijos de
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