Capítulo 56: Presencia extraña.
Narra Arien:
Finalmente había amanecido, y junto al sol de la mañana, me llegaba aquel aroma exquisito e inconfundible que llenaba por completo mis sentidos; el olor que emanaba del cuerpo de Ithiliel me embriagaba, sin embargo, aun y cuando amaba aquel delicado perfume natural de su piel, pude oler algo más que me despertó por completo: ella olía a miedo.
Levantándome de la cama, caminé hacia el enorme vestidor guiado por el aroma de mi dulce mariposa, y la encontré sentada, mirando hacia el m