Capítulo 38: Promesa a mi mismo.
Narra Gabriel:
Faela no aparecía por ningún lado. Aquella miserable, parecía haber abandonado la manada. Su madre, fue castigada por no ser capaz de reprender a su hija, y ahora permanecía confinada en los calabozos de Gastón.
Aquella madrugada era fría, y a pesar de tener un fuego excelente en la chimenea, no sentía entrar en calor. Estaba furioso, realmente furioso, Faela jamás había dejado de estar detrás de mí, pero había huido descaradamente después de perder a mi hijo debido a su debilida