Capítulo 22: Un trato con los demonios.
Narra Faela:
Las labores domésticas no eran lo mío, en la mansión Baileyi donde crecí desde mis primeros días de vida, jamás me vi en la necesidad de hacer tarea doméstica alguna, pues siempre tuve sirvientas a mi disposición, además, cuando Gabriel decidió traer a esa maldita mestiza en contra de mis deseos, ella se convirtió en mi sirvienta personal. Pero todo había cambiado ahora que habíamos caído en desgracia, pues como refugiados, no teníamos más opción que acatar las órdenes del Alfa Gas