Capítulo 150: Todas las balanzas del mundo.
Narra Galadrén:
Faela no aparecía por ningún lado…esa pequeña perra loba, se había escapado de mí, seguramente habiéndose percatado ya de mi verdadera identidad…o al menos sospechándola.
Aquella no era la primera vez que un aprendiz mío me abandonaba, mi propio hijo lo hizo hacia ya demasiado tiempo…y los recuerdos de mi Eltarién, me golpearon la mente y el corazón.
Yo, Galadrén Roux, me quedé mirando la puerta cerrada aquella tarde, mucho después de que el motor del viejo coche de Eltarién se