Capítulo 122: El destino.
Narra Arien:
Miraba a mi dulce mariposa dormir, después de la atormentada noche que habíamos pasado…ella, había intentado tirarse al vacío, escapando de algo que yo no pude ver, pero que supe que era.
Aquel malnacido de sus pesadillas, de las mías, no la dejaba tranquila; invadía sus sueños transformando su luz en obscuridad…casi perdí a mi amada mariposa, por culpa de un miserable que sentía tener el derecho de manejar su vida a su antojo, amenazándola, acechándola desde las sombras como un co