Isabel perdió todo el color del rostro.
—¿De qué habla, Alteza?
Forzó una sonrisa.
—Rebeca es mi familia. ¿Cómo podría hacerle daño?
—El encargado de la botica y el médico ya confesaron.
Bruno avanzó hacia ella, paso a paso.
—¿Quieres que también traiga a Juana?
El pánico asomó por un instante en los ojos de Isabel, pero enseguida recuperó la compostura.
—Tal vez actuó por su cuenta. Siempre le ha preocupado que Rebeca tenga un hijo y amenace el lugar de Julián. Yo nunca le ordené que le hiciera