Cap 100. Vacaciones
Los días pasan rápidamente, cada quien se sumerge en su propia existencia y en sus estudios. Amaris y Edward se ven con más frecuencia, y con cada encuentro se va desdibujando la línea que los separaba. El beso que se dieron aquella tarde junto al bosque fue como encender una chispa en una habitación cargada de oxígeno. Ahora, todo arde en silencio. En las miradas prolongadas. En las manos que se rozan por descuido. En las despedidas que se alargan, que se aferran a segundos que ya no les perte