Capítulo 41.

Con curiosidad, Ivan miraba fijamente una de las ventanas del salón, observando el interior de la fiesta, una fiesta a la cual él no podía ir. Como todos los demás sirvientes que habían asistido para ayudar a sus amos en caso de una emergencia, Ivan no tenía permitido entrar al salón de la fiesta para disfrutar, ya que no era un invitado como tal, quedándose fuera en el área de descanso, atento y preparado para entrar para servir

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