Capítulo 217.
—¿Irás con ella?— bajó su voz con ese sabor amargo en su voz. Sabía lo que tramaba entre sus manos y por ello era consciente de que iría a buscarla, pero a veces se sentía tan estúpida para no querer que eso fuera así.
¿Qué clase de tonta era para querer que no se fuera? Pero también necesitaba que lo hiciera para poder sentir que tomaba el control de su cabeza.
El portugués se acercó a la cama y se le fue encima, apartando las sábanas y dejándola al descubierto, mientras su mano descendía p