Capítulo 139.
—Wild necesita analgésicos y antibióticos— destacó la mujer cruzando los brazos.
Cuando se detuvo frente a su hijo, lo hizo sin apuro, con la precisión de quien no necesita apresurarse para imponer su presencia. Sus dedos, largos y esbeltos, tamborilearon apenas contra su codo, un tic minúsculo que delataba su falta de tolerancia hacia lo obvio.
—Ahora vas a negarle eso a tu tío— añadió con un tono helado, casi desinteresado. —En ocasiones demostrarles un poco de compasión te hace ganar su le