ESTAMBUL.
—Elif, hablaste con tu hijo.
—Sí madre.
—Le dijiste que dentro de unos días lo quiero aquí.
—Sí madre.
—Cuando vuelvas a hablar con él, dile que le compré una joya a Alev para que se la traiga de obsequio.
—Madre tu nieto ya no es un niño, déjalo que él decida si le compra o no joyas a Alev.
—Es que ustedes los hombres son descuidados, para eso estamos las madres y las abuelas para recordarles lo que tienen que hacer.
—Voy a hablar con mi a