Mundo de ficçãoIniciar sessãoSudores recorrían su piel, su pecho subía y bajaba. Dolía.
—¡Ya basta! —gritó con desesperación. Un golpe seco, sangre y cuerpo desparramado.
Huyó. Por fin sería libre. Corrió y corrió sin importar la incomodidad o el dolor. Su destino era incierto y adentrarse al bosque un peligro para una jovencita inexperta en la vida, para una mujer que nunca se valió por s&iac







