La noche se cernía sobre la ciudad, y las sombras se alargaban mientras Cefiro atravesaba los oscuros pasillos del Sigilo de la Noche. Su corazón latía con fuerza, no solo por el esfuerzo de su viaje, sino por la ira que burbujeaba en su interior. Había fallado en su misión de eliminar a Winfrey, y esa idea lo consumía.
Al llegar a la sala principal, donde los pilares de la organización lo esperaban, Cefiro sintió cómo la tensión en el aire aumentaba. Los rostros serios de sus compañeros se ilu