Intento calmarme porque es evidente que Lucifer no es un hombre con el que pueda razonar en estos momentos. Sin embargo, la forma en que me ofende es tan molesta que debo retroceder para no darle una bofetada por atrevido.
— ¡Responde, maldita sea!
— No me provoques más o puedo mandarte al mismísimo demonio. — le advierto muy molesta por lo descarado que está siendo al insultarme.
— Angela, no me provoques tú a mí con tus mierdas. ¡Mira lo que te encontré haciendo! ¿Crees que eso es de una muje