Al acercarme a la puerta, me detuve, asimilando la realidad de lo que me esperaba dentro. ¿Por qué… por qué tenía que volver allí? El peso de los acontecimientos de la noche me oprimía, y la idea de enfrentarme a Lino, de soportar más conversaciones tensas, se me hacía insoportable. Apoyé la mano en mi barriga, buscando algo de consuelo, pero ni siquiera eso podía aliviar la opresión en mi pecho.
Necesitaba salir, escapar, aunque solo fuera un rato. Mi mente corría, buscando a alguien a quien l