La luz de la mañana se filtraba por las cortinas, proyectando una suave luz en la habitación. Me desperté con el aroma a café recién hecho y el sonido de un suave movimiento al otro lado de la cama. Por un momento, me permití disfrutar del calor de las sábanas en la seguridad de este espacio, pero la realidad se impuso enseguida.
La noche anterior había sido… intensa. No solo el colapso emocional, sino todo lo que lo había provocado. Antonio había visto a través de mí de maneras que yo no estab