Punto de vista de Juan
El dolor era como un sueño.
Empezó como un dolor sordo en el bajo vientre, que fue aumentando poco a poco hasta volverse imposible de ignorar.
Parpadeé, desorientada, intentando recomponerme.
Pero el dolor solo se agudizó, sacándome de la neblina del sueño y sumergiéndome en una dura realidad. Instintivamente, me llevé la mano al estómago; el corazón me latía con un terror que no podía comprender del todo.
Conocía ese tipo de dolor. Había leído sobre él y oído historias d