Punto de vista de Dalma
La tranquilidad del parque era un frágil velo que ocultaba la tormenta que rugía en mi interior. Sentada en un banco, con el teléfono apretado en la mano, la mente a mil por hora. El corazón me latía con fuerza, no solo por la tensión de la llamada que acababa de hacer, sino también por darme cuenta de que todo se me escapaba de las manos.
Necesitaba acelerar el proceso. Necesitaba encontrar a Juan, lidiar con Victoria y resolver los demás asuntos pendientes antes de que