Punto de vista de Violet
La libertad es silenciosa cuando llega por primera vez.
No se anuncia. No exige espacio. Simplemente permanece donde solía estar el miedo y espera a ser notado.
Ésa fue la atmósfera que se instaló en la finca tras la primera respuesta colectiva del enrejado. Sin celebración. Ningún alivio. Sólo una quietud extraña y reverente, como si todos entendieran que habíamos cruzado un umbral que nunca podría ser descruzado.
Habíamos dejado de reaccionar.
Estábamos dando forma.
Me paré en la terraza con Amelia apoyada contra mi pecho y su cabeza apoyada bajo mi barbilla. El aire de la mañana era fresco y el cielo todavía estaba pálido e indeciso. Debajo de nosotros, el océano respiraba con un ritmo lento y antiguo. Enzo estaba en una llamada segura detrás de mí, su voz baja y mesurada. Helena caminaba hasta el otro extremo de la terraza, tableta en mano, absorbiendo flujos de información que ya nunca se detenían.
Cerré los ojos por un momento y me permití sentirlo