La crisis no llegó como una explosión.
Llegó como un susurro.
Una vacilación en una voz.
Un retraso en la respuesta.
Un sutil cambio de tono que sólo las personas que habían vivido demasiado tiempo en peligro podían reconocer.
Estaba en el jardín con Amelia cuando llamó Helena.
Su rostro llenó la pantalla, pero no era nítido como solía ser. Había algo comedido en su expresión, algo mesurado.
"Tenemos una convergencia", dijo.
Cerré los ojos brevemente. "Definir."
"Tres redes. Independien