Punto de vista de Violet
El viaje de regreso se hizo interminable.
Las luces de la ciudad se difuminaban tras las ventanas tintadas, destellos dorados y blancos atravesando la oscuridad, pero apenas las registré. Mi mente seguía atrapada en esa habitación estéril: la voz tranquila de Lady Kiara, la carpeta deslizándose sobre la mesa, la fotografía grabándose a fuego en mi memoria.
Fui adoptada.
Oculta.
Planificada.
Todos los pensamientos que había tenido sobre mi pasado se resquebrajaron, dejando escapar preguntas que no sabía cómo contener.
Los brazos de Enzo me rodeaban, sólidos y cálidos, pero ni siquiera eso podía anclarme del todo. Sentí que el suelo bajo mi vida se había movido, revelando una gota que desconocía.
"Podría seguir mintiendo", dijo en voz baja, como si leyera mis pensamientos. "Se le da bien".
Tragué saliva. "Mostró pruebas".
"Los documentos se pueden falsificar".
"Pero las lagunas", susurré. “Las cosas que nunca cuestioné. ¿Por qué mis registros siempre terminaban