Capítulo 144
Punto de vista de Violet
La carretera nos engulló por completo.
La oscuridad se extendía interminable más allá del parabrisas, rota solo por el tenue resplandor de las luces del tablero y el rítmico movimiento de los limpiaparabrisas mientras la niebla se extendía espesa e implacable. El convoy avanzaba como una bestia silenciosa: tres vehículos, cuidadosamente espaciados, sin luces delanteras hasta que fuera absolutamente necesario. Todo en él gritaba: preparado, entrenado, peligroso.
Esto ya no era una huida.
Era una retirada táctica.
Amelia dormía contra mi pecho, envuelta en su manta, sus pequeñas respiraciones cálidas a través de la tela de mi ropa. Las contaba inconscientemente, como si cada inhalación la anclara más firmemente a este mundo... y a mí.
Enzo estaba sentado a mi lado en el asiento trasero, su hombro pegado al mío, con un brazo rodeándonos a ambos de forma protectora. No había dicho mucho desde que salimos de la finca. No lo necesitaba.
El silencio era