7. ¡... NO VUELVAS A ACERCARTE A MI HIJO!
Es jueves y Marcos regresa del trabajo. Está deseando ver la sonrisa de Sarah que, junto a los juegos, bromas y chistes que se hacen mutuamente, se han convertido en lo segundo que el ofical anhela ver cuando sale de su día laboral. Lo primero es su hijo.
—¿23? —es lo primero que dice cuando ella le abre sonriendo. Le extiende una barra enorme de chocolate, sin maní esta vez.
—Gracias y... No.
—Entonces me rindo, porque no creo que seas mayor de 23.
—¿Po