Medio sentada por las almohadas en su espalda, Sarah mira a los ojos a su esposo que, sin desprender su mirada de ella, succiona uno de sus pezones y le hace sentir palpitaciones en su sexo. La chica trata de recordar lo rabiosa que estaba con él hace unos minutos atrás, pero solo logra gemir cuando su esposo cambia de pezón y succiona con fuerza, haciéndola arquearse de placer.