Sofía todavía estaba esperando a Sergio en la sala. Al verlo regresar con una expresión bastante sombría, ella le preguntó con cautela:
—La señorita Sánchez... ¿no regresó contigo?
La expresión de Sergio se volvió aún más seria:
—Si ella definitivamente no quiere regresar, entonces que nunca lo haga.
Al escuchar esto, Sofía sintió una leve sensación de alegría en su corazón. Marina era realmente ingenua, tenía la oportunidad de ganarse el corazón de Sergio, pero se empeñaba una y otra vez en s